Dormir bien para vivir mejor
¿Quién no ha sentido envidia alguna vez de aquellos muñequitos animados, en el momento en que duermen plácidamente, cuando sobre sus cabezas aparece una serie de zzzzz mientras su pecho exhala e inhala tranquilamente? Definitivamente dormir es la herramienta más poderosa que tiene el ser humano para reponer fuerzas, recargar energías y retomar las tareas cotidianas. No se trata solo de placer, es una necesidad que tenemos todas las personas para cumplir con nuestras diversas obligaciones sin que nuestra salud se vea comprometida. Cuando pasamos una noche de dulce y reconfortante sueño, amanecemos más activos, más atentos, con mayor capacidad para recordar y aprender cosas, más creativos e, incluso, pareceremos más atractivos.
Algunos dicen que se deben dormir siete horas diarias, otros aseguran que cinco horas de sueño son suficientes. Hay quienes aseguran que el tiempo promedio para dormir como debe ser esta entre cinco y seis horas y media. Este es un tema con muchas opiniones encontradas; según el sitio https://www.finanzaspersonales.com.co/, las personas que duermen menos de seis horas tienen un 12% menos de probabilidades de vivir más allá de 25 años en comparación con aquellas que lo hacen entre seis y ocho horas al día. La misma publicación afirma que dependiendo de la edad de cada uno, las horas de sueño pueden variar; por ejemplo, los lactantes necesitan unas 15 horas al día (que es el tiempo que se toman algunos adultos), los adolescentes ocho horas y los adultos entre seis y ocho horas al día. No hace falta quien argumente el hecho de que Albert Einstein apenas dormía cuatro horas e intente pasar la noche en vela con la esperanza de convertirse en un genio.
Aunque dormir es una de las mayores delicias, son muchas personas a las que les cuesta conciliar el sueño; las preocupaciones, el estrés y la ansiedad se convierten en torbellinos que revuelven los pensamientos y hacen que las noches parezcan eternas. Las personas que sufren de depresión, los pacientes con asma y aquellos que tengan la tensión alta pueden ver reducidas sus horas de sueño. Algunos casos necesitarán prescripción médica; cuando las complicaciones en el sueño no obedecen a patologías que amenacen mayormente la salud se pueden poner en práctica algunas soluciones naturales para volver a hacer las paces con la almohada; vaya aquí y descubra cuales son esos remedios caseros que lo pondrán bajo los brazos de Morfeo. La mayoría de las veces, el insomnio tiene que ver con un asunto psicológico, sin embargo es mejor ir descartando posibilidades, por lo tanto visite su médico y coméntele todos los detalles al respecto si cree que ya no duerme lo suficiente.
En el caso contrario, cuando una persona duerme más de lo normal también es señal de que algo anda mal. Normalmente, esto se da más que todo por factores psicológicos como depresión; hay cansancio mental y la persona busca evadir la realidad escondiéndose bajo las cobijas. Los psicólogos que siguen la línea trazada por Froyd argumentan que el individuo que se mete en la cama esperando encontrar calor, inconscientemente, está haciendo una regresión a su etapa de feto, cuando disfrutaba del calor y la protección materna escondido en el ovario, sitio en el que no existían ni las obligaciones ni las preocupaciones. Claro que el sueño en exceso no siempre es síntoma de una desviación psíquica; si su tensión es demasiado baja puede que también quiera estar en cama más allá del tiempo necesario, por lo que es prudente que visite su médico. La apnea (falta de respiración que produce ronquidos), el dormir con el televisor o el radio prendido son posibles factores que hacen que las personas extiendan su tiempo de cobijas.